La huelga indefinida de Trèves amenaza la producción de monovolúmenes en Citroën
El stock de los componentes de la fábrica de O Campiño se podría acabar en dos o tres días
B. MÁRQUEZ - PONTEVEDRA Por unanimidad, la huelga iniciada el pasado 8 de febrero continúa. La plantilla de la fábrica de Trèves de O Campiño rechazó ayer, en asamblea, las dos propuestas que tienen sobre la mesa tras siete días de paro y cuatro reuniones negociadoras tuteladas por la inspectora de Trabajo Martínez Barbero.
Los huelguistas debían decidir entre dos opciones: decir sí al despido de 47 trabajadores como requisito sine quan non para que el resto de la plantilla pueda tener un convenio actualizado o aceptar una congelación salarial durante tres años (2011-2013) para sustituir los despidos por un ERE temporal rotativo para todo el personal sin ningún tipo de complemento económico durante los días de inactividad. Una y otra propuesta fue calificada de “inaceptable” por el personal por lo que el conflicto laboral, si la empresa no mueve ficha, previsiblemente se radicalizará en las próximas horas.
La mediadora intentaba ayer que la dirección de Trèves “flexibilizase algo” su postura para poder reconducir la situación.
Atención de PSA-Citroën
Desde la planta de PSA-Citroën siguen con atención la evolución de la huelga ya que el stock de los componentes que se fabrican en Trèves-Pontevedra para el C4 Picasso (moquetas, insonoros y asientos) estará agotado “en dos o tres días, a lo máximo”, de acuerdo con los cálculos que hacían ayer en la factoría de Balaídos.
La carencia de los componentes de Trèves se sumaría a los recientes problemas de suministro –que en principio se mantendrán de manera intermitente hasta mayo– de una pieza electrónica fabricada por la multinacional alemana TRW Automotive. Este problema obligó a parar durante dos días el sistema 2 en el que se fabrica el C4 Picasso, el cual tiene programado para principios de la próxima semana (lunes y martes) un cese de actividad.
Los huelguistas de Trèves confían en que una intervención directa de la firma automovilística, unida a la presión social y a la mediación de la inspectora de Trabajo, fuerce a la multinacional francesa Trèves a sentarse a negociar “con voluntad de acuerdo”.
Tal como explicaba ayer el presidente del comité y delegado de CIG, David Couñago, es “imposible” que se acepte lo que plantea Trèves “ya que ni dando por buenos los despidos tendríamos garantías de que el próximo año no plantearían nuevos recortes porque ya en la reunión (del lunes) nos apuntaron que en 2012 podrían sobrar otros 19 trabajadores”.
Tampoco ve viable la alternativa de una congelación salarial durante tres años. “Acabaríamos 2013 con el mismo salario que tenemos hoy y estamos hablando de que si los más antiguos tiene una nómina de 1.230 euros, la mayoría lleva tres o cuatro años en la empresa y su nómina no llega a 800 euros”, explicaba David Couñago para quien el ERE rotativo propuesto los condena a la precariedad. “Además ya nos dijeron que los días de paro del ERE nos quedamos sólo con el 70% del salario y ni siquiera apuntaron la cantidad de días de los que estaríamos hablando”.
Los huelguistas debían decidir entre dos opciones: decir sí al despido de 47 trabajadores como requisito sine quan non para que el resto de la plantilla pueda tener un convenio actualizado o aceptar una congelación salarial durante tres años (2011-2013) para sustituir los despidos por un ERE temporal rotativo para todo el personal sin ningún tipo de complemento económico durante los días de inactividad. Una y otra propuesta fue calificada de “inaceptable” por el personal por lo que el conflicto laboral, si la empresa no mueve ficha, previsiblemente se radicalizará en las próximas horas.
La mediadora intentaba ayer que la dirección de Trèves “flexibilizase algo” su postura para poder reconducir la situación.
Atención de PSA-Citroën
Desde la planta de PSA-Citroën siguen con atención la evolución de la huelga ya que el stock de los componentes que se fabrican en Trèves-Pontevedra para el C4 Picasso (moquetas, insonoros y asientos) estará agotado “en dos o tres días, a lo máximo”, de acuerdo con los cálculos que hacían ayer en la factoría de Balaídos.
La carencia de los componentes de Trèves se sumaría a los recientes problemas de suministro –que en principio se mantendrán de manera intermitente hasta mayo– de una pieza electrónica fabricada por la multinacional alemana TRW Automotive. Este problema obligó a parar durante dos días el sistema 2 en el que se fabrica el C4 Picasso, el cual tiene programado para principios de la próxima semana (lunes y martes) un cese de actividad.
Los huelguistas de Trèves confían en que una intervención directa de la firma automovilística, unida a la presión social y a la mediación de la inspectora de Trabajo, fuerce a la multinacional francesa Trèves a sentarse a negociar “con voluntad de acuerdo”.
Tal como explicaba ayer el presidente del comité y delegado de CIG, David Couñago, es “imposible” que se acepte lo que plantea Trèves “ya que ni dando por buenos los despidos tendríamos garantías de que el próximo año no plantearían nuevos recortes porque ya en la reunión (del lunes) nos apuntaron que en 2012 podrían sobrar otros 19 trabajadores”.
Tampoco ve viable la alternativa de una congelación salarial durante tres años. “Acabaríamos 2013 con el mismo salario que tenemos hoy y estamos hablando de que si los más antiguos tiene una nómina de 1.230 euros, la mayoría lleva tres o cuatro años en la empresa y su nómina no llega a 800 euros”, explicaba David Couñago para quien el ERE rotativo propuesto los condena a la precariedad. “Además ya nos dijeron que los días de paro del ERE nos quedamos sólo con el 70% del salario y ni siquiera apuntaron la cantidad de días de los que estaríamos hablando”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario